El diccionario de la RAE no recoge el término conspiranoia, pero imagino que se refiere al delirio que padecen aquellas personas que ven complots por todas partes. El Sporting-Barça de este sábado nos permite distinguir dos tipos de conspiranoicos.
El primero lo forman quienes creen que un posible fuera de juego -de cuyas dudas no hemos salido ni siquiera tras varias repeticiones- es una prueba más de la existencia de ese entramado mafioso que encabeza el presidente de la Federación con el único objetivo de beneficiar al Barça. Los palizas del Villarato cada vez se conforman con menos. Antes se agarraban a un penalti o a una expulsión. Ahora parece que el debate de la próxima semana va a cimentarse en torno a los tres o cuatro milímetros que debían de separar la posición de Pedro de la del sportinguista Gregory. Cada vez necesitan menos para echarse al monte.
En el segundo grupo de conspiranoicos encontramos a quienes, sin ninguna prueba, denuncian que las webs de As y Marca han manipulado sin pudor la imagen del gol de Pedro para así hacernos creer que arranca en fuera de juego. Al término del partido recibí avisos por mail, Twitter, Facebook, comentarios en el blog… Todos denunciaban esa presunta manipulación.



¿Expulsión rigurosa? Puede ser, así la juzgan algunos, pero la verdad es que sacude. Mtiliga le va agarrando, él hace por desasirse, suelta dos veces el codo, la segunda con más violencia que la primera, y le rompe la nariz. Pérez Lasa está justo delante. Desde luego que jugadas de éstas se ven con alguna frecuencia y no siempre acaban en expulsión, pero tampoco se puede decir, en puridad, que la expulsión sea indefendible. Se puede, si acaso, discutir sobre raseros, y en eso ya saben 
















