Balón de Oro y Balón de Hojalata

“Los premios pueden discutirse hasta que se entregan. En ese momento, lo más elegante es aplaudir”, decía anoche Juanma Trueba en su comentario diario al final del El Larguero.

Pero, ¿qué pasa con quien no conoce la elegancia?

Hoy Sport demuestra que no es un diario deportivo de sesgo barcelonista, sino un mero órgano de propaganda. Qué buenos somos nosotros, qué malos son ellos. Esto sí, esto no. Esto bueno, esto malo. Qué guapo es nuestro Ronnie, qué feo su Cannavaro.

Tras filtrarse la concesión del Balón de Oro al defensa italiano ya vimos lo mal que había sentado el premio en el diario Sport, que nada dijo hace un año, cuando el ganador fue Ronaldinho, de ese sistema de votaciones que ahora, parece ser, tanto apesta. Parece ser que tampoco les gusta que un defensa reciba el premio. De haber sido agraciado Puyol, seguro que escribían lo mismo.

Piden ahora el Balón de Oro para Ronaldinho, cuando se han pasado meses haciendo campaña por Samuel Eto´o. El camerunés ha sido sexto en las votaciones. Ronaldinho, cuarto. Entre Cannavaro y éste se han colado Buffon y Henry. Pero claro, ya se sabe que los corresponsales de France Football (¿o era L´Equipe?) siempre andan con politiqueos. Bueno, siempre no, que el año pasado votaron con justicia y cordura.

A Ronaldinho le han robado algo más que un premio: le han robado su sonrisa y hasta la de su buena madre. Así lo dice hasta Casanovas, que hace dos meses decía que Eto’o era el “merecedor del premio”.

Josep María Casanovas | Carta abierta a Ronaldinho

Querido Ronnie: Supongo que para ti debe ser muy extraño sentirte el mejor jugador del mundo y ver cómo te escamotean otro Balón de Oro. Es difícil de entender, pero todavía es más difícil de explicar. Recuerdo hace un año, cuando estabas en París rodeado de tu familia, besando emocionado a tu madre y con tu sonrisa reflejada en el Balón de Oro, y compruebo, doce meses después, que nadie ha hecho más méritos que tú para revalidar este trofeo. Jamás había visto tanta polémica en contra del Balón de Oro y hay que partir de la base de que parece más un premio político que un premio real. Ganar un Mundial no puede ser nunca garantía de ser el mejor futbolista del mundo. Es un premio importante en un palmarés, pero no para distinguir una individualidad a lo largo de un año. Este premio, además, coincide en el momento en el que acabas de marcar el mejor gol de tu vida y eres el máximo goleador de la Liga, lo que contrasta con el peor momento de Cannavaro, cuando le cosen a tarjetas y Carew acaba de demostrar sus carencias. Todo esto ha hecho que este Balón de Oro se considere de cartón. Se podía entender que se lo dieran a Henry o a Eto’o antes que a ti, pero nunca a un defensa que no se caracteriza precisamente por tratar bien al balón.

Tú, tranquilo. El talento, el genio y la creatividad que siempre habían distinguido a este galardón están de tu parte y los aficionados de todo el mundo te lo reconocen. En una votación popular, no habría ninguna duda, hubieras ganado de calle, pero en un sistema como el del Balón de Oro, a veces los periodistas barren para casa y, en esta ocasión, se han equivocado gravemente, como denuncia el 90 por ciento de la gente del fútbol. A partir de ahí, te queda la satisfacción de tener el cariño mayoritario de los aficionados, de ser feliz en el Barça y de jugar en el equipo que mejor fútbol practica del mundo. Creo que no es poco. […] Aquí te queremos y para nosotros eres mucho más que un Balón de Oro. Y de lo demás, de lo que no depende de ti, olvídate.

Josep Prats | Lo que debe premiar el Balón de Oro

El Balón de Oro debe tener muchas connotaciones, premiar a un futbolista en todo su contexto. Por supuesto, debe ser el mejor del año, pero también debe ser un futbolista que aporta talento, que es mediático, que está peldaños más arriba respecto a los magníficos jugadores. El Balón de Oro debería premiar un año, una trayectoria, un estilo. Debería premiar la estética y también la ética. Los ganadores de este trofeo siempre deben engrandecer el fútbol por su calidad, por su personalidad. Ninguno de estos conceptos encaja con Cannavaro. No es un futbolista que engrandezca por su calidad el arte del fútbol. Esto, por supuesto, no pone en cuestión su honradez.

Fue el mejor en un Mundial que no brilló por el espectáculo de las figuras. Ganó el Scudetto con la Juve bajo tantas sospechas que el equipo de Turín fue condenado al descenso. Y con el Madrid, Cannavaro nada tiene que ver con el del Mundial. Ahora nadie le elegiría. Es decir, sólo hizo méritos en Alemania. Méritos cuestionables, porque fue eficaz, solvente, pero dentro de unos años este Mundial no se recordará precisamente por Cannavaro. Más arriba decíamos que un Balón de Oro además de calidad, de estética, de espectáculo, debe ser un ejemplo ético, de compromiso. Esto tampoco lo cumple Cannavaro. Abandonó el barco de la Juventus en pleno naufragio.

Futbolistas como Cannavaro no engrandecen el Balón de Oro. No está en la línea de Ronaldinho, Shevchenko o Eto’o, que aportan al fútbol valores que van más allá del derroche físico, del trabajo. Dos paisanos suyos, Baresi y Maldini, también defensas, además de eficacia, aportaron personalidad, estilo propio y técnica al oficio de zaguero. Además ellos tuvieron una trayectoria, han dejado huella y, en cambio, se quedaron sin la recompensa de un Balón de Oro. No cuestionamos la profesionalidad, la actitud de Cannavaro. Sólo decíamos que el mejor del año debe ser un futbolista de más calibre.

Joan Maria Batlle | De Ronaldinho a Cannavaro

Ayer se hizo oficial lo que todo el mundo sabía y el Balón de Oro 2006 se convirtió en el galardón más polémico de todo su palmarés. La elección de Cannavaro no ha gustado a casi nadie. Son legión los hombres de fútbol, técnicos y ex jugadores, que cuestionan la elección de un defensa que destaca más por su fortaleza y agresividad que por sus virtudes técnicas. Y no será porque en el fútbol actual no haya grandes cracks o las figuras estén este año desacreditadas por la falta de títulos o una temporada mala. Todo lo contrario, el fútbol disfruta de una época en la que conviven grandes talentos, jugadores con imaginación y vocación ofensiva y delanteros goleadores y técnicos que marcan las diferencias.

Pero vete a saber por qué, los corresponsales de ‘France Football’ se fijaron única y exclusivamente en el Mundial, como si las Ligas europeas y la Champions League fueran platos de segunda mesa. Y de un Mundial malo salió, como no podía ser de otra manera, una mala elección.

En medio de las críticas por un oro que no parece de ley, el destino quiso hacer justicia al buen fútbol. Eligió el día, la hora y el escenario más adecuados. Pero, sobre todo, al protagonista que reúne la esencia de los valores de este deporte. Menos de cuarenta y ocho horas antes de que el Balón de Oro se hiciera efectivo en París, el Camp Nou lo dio por votación popular a Ronaldinho. Inmediatamente después, la imagen de la chilena mágica de Ronnie dio la vuelta al mundo. La votación, desde aquel momento, pasó a ser unánime, masiva. Aquí ya no importan los colores, hay cosas que están por encima de las pasiones que despierta ser de uno u otro equipo. Ningún aficionado puede hacer ascos a estos dos segundos sublimes en los que el mundo se paró alrededor de un balón en el aire y la acrobacia del número uno. El fútbol tiene el homenaje que merece. Su imagen última es la del gol de Ronaldinho. La del Balón de Oro, el agarrón de Cannavaro a Baraja. Sobran más comentarios.

Alain Girault | Cannavaro, balón de hojalata

La designación de Fabio Cannavaro como Balón de Oro de 2006 –premio que recibió ayer en una gala en París– ha causado estupor en el mundo futbolístico. Pocos, o nadie, entienden cómo se puede conceder este premio a un jugador que no llega ni a la suela de los zapatos a ninguno de sus predecesores. El jurado, los corresponsales de la revista ‘France Football’, han apostado por el italiano en contra de otros jugadores que tanto por talento como por títulos han hecho muchos más méritos que él.

El único argumento de Cannavaro es levantar como capitán de Italia la Copa del Mundo, campeonato en el que hubo otros de su mismo equipo (Buffon e incluso Grosso) que fueron más importantes que él.

Hoy se puede ver a Cannavaro fotografiado al lado de un balón reluciente de oro. Sin embargo, los recuerdos que la afición guarda en la retina son escalofriantes. Fue retratado por el tercer ariete del Lyon (John Carew) en el último encuentro europeo que disputó y se agarraba con desesperación a Rubén Baraja en el último de la Liga. Los recuerdos del pasado aún son peores. Siendo jugador del Parma, apareció en las pantallas de televisión pinchándose el brazo antes de una final de la Copa de la UEFA. Siendo jugador de la Juventus, levantó el título de Liga que acabó descubriéndose que era fraudulento. Trampa en el pasado lejano, trampa en el pasado reciente y trampa en el presente.

Son argumentos que los corresponsales de la revista debían tener en cuenta antes de emitir sus votos. Y es que por primera vez en la historia el premio no apuesta por el juego limpio pero tampoco por el espectáculo, una tónica que le había caracterizado desde su instauración en el 1956. La revista francesa había apostado en su mayoría por jugadores ofensivos o que siendo defensas aportaban algo al juego ofensivo de sus respectivos equipos. Franz Beckenbauer o Matthias Sammer no eran marcadores que se limitaban a recuperar el balón sino que eran capaces de darle una salida a la pelota, que podían iniciar jugadas de ataque y que hasta podían marcar goles.

Ambos alemanes empezaron su carrera en el medio del campo para retrasar su posición con el paso de los años. Cannavaro no cumple ninguna de estas características sino que es el paradigma de la Italia que nos aburrió a todos en el campeonato del mundo. Cannavaro sólo ha jugado de central en su carrera deportiva. En el caso de querer premiar a un defensa, los corresponsales de la revista francesa podrían haber galardonado en los años precedentes a otros jugadores como Paolo Maldini o Franco Baresi cuya trayectoria era mucho más extensa y sin manchas.

‘France Football’, revista de reconocido prestigio, ha colocado como el primer jugador ofensivo a Thierry Henry (tercero) mientras que el primer blaugrana, equipo que ganó la Champions y la Liga, aparece en cuarta posición, Ronaldinho. Samuel Eto’o es el sexto y Deco, el undécimo.

El ganador del Balón de Oro de 2006 no está a la altura de los 50 ganadores anteriores ni a la del gran prestigio adquirido por este premio y por ‘France Football’ con el paso de los años. Cannavaro es un balón de hojalata.

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39 comentarios (por ahora) en “Balón de Oro y Balón de Hojalata”
  1. Doctor Broms 28 noviembre, 2006
  2. La quinta del Buitre 28 noviembre, 2006
  3. Louis 28 noviembre, 2006
  4. elfutbolistaenmascarado 28 noviembre, 2006
  5. Jon 28 noviembre, 2006
  6. tres_branques 28 noviembre, 2006
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  9. dieguitoalias 28 noviembre, 2006
  10. ayr29 28 noviembre, 2006
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  29. VON_PAULUS 28 noviembre, 2006
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  38. ayr29 29 noviembre, 2006
  39. dieguitoalias 29 noviembre, 2006