Ese portugués…

¿Me lo parece a mí o últimamente todos los artículos del Sport son todavía más repetitivos? Bueno, menos las “tres copas” (ni una más, ¿eh?) que se tomó Carazo el miércoles por la noche.

Pasadas veinticuatro horas, que es cuando comienzo a teclear mi ordenador, aún sigo teniendo la misma cara de tonto que se me quedó tras el empate que el Chelsea logró en el Camp Nou en el tiempo de descuento. Ni tan siquiera las dos o tres copas que me tomé en la Sala Bikini (la noche de Halloween), sirvieron para ahogar mis penas ni para quitar la mala leche que llevaba encima. Todavía estoy que me subo por la paredes, supongo que como la mayoría de la afición azulgrana. Les prometo que aún me pellizco porque creo estar soñando. Han pasado veinticuatro horas y no vean cómo me hierve la sangre por culpa del impresentable Mourinho, ese actor de tres al cuarto, que sólo sabe provocar y mandar a sus jugadores a una guerra de guerrillas cada vez que se enfrenta al Barça (esa táctica sólo invita a la violencia entre jugadores y en las tribunas). Su prepotencia, su chulería, su petulancia, su jactancia, su desfachatez y hasta su mala educación son la peor carta de presentación de un equipo que se presupone quiere ser el más grande de Europa. Su gesto despectivo hacia la afición azulgrana tras el gol de Drogba, dice muy poco a su favor. A Mourinho habría que explicarle que no todo vale para ganar una batalla, que hay otros modales y otras formas de conseguir el mismo objetivo sin levantar odios ni menospreciar a nadie allá donde va. [José Luis Carazo / Sport]

Un tipo poco recomendable. No le deseo ningún mal al entrenador portugués aunque no sea santo de mi devoción, pero una cosa sí tengo muy clara: nunca jamás me gustaría verle sentado en el banquillo del Camp Nou. No voy a discutir sus cualidades como técnico, para mí está por encima el talante de las personas, la forma de ser, su manera de comportarse. En estos capítulos no da la nota, suspende clamorosamente víctima de una soberbia enfermiza, un carácter irascible y un rencor que no le abandona. Es de este tipo de entrenadores que se creen que ellos ganan los partidos calentando el ambiente, desafiando a la prensa o provocando a los espectadores. Su gesto de celebración tras el gol de Drogba es de una arrogancia insultante. Por este camino, con este comportamiento, no habrá club que le aguante el día en que no gane títulos. Si lo que pretende es convertirse en el técnico mas antipático del continente, está en el camino; si alguna vez soñó con dirigir al Barça, se ha cerrado las puertas él solito. No es de la raza de Van Gaal pero se le parece, tiene más enemigos que amigos. […] Rijkaard entró al trapo la víspera del partido contra el Chelsea parando los pies al portugués en una réplica dialéctica a la que no nos tiene acostumbrados. De vez en cuando salirse del guión es bueno para demostrar que uno no tiene horchata en las venas. El problema es que al final del encuentro, con el corazón a tope de pulsaciones, con el cabreo reflejado en el rostro, salió al centro del campo para decirle al árbitro cuatro cosas que se merecía. […] No pasa nada por perder una vez los nervios, pero sí nos gustaría que Frank no se apartase de su camino, que no perdiera su señorío, que no imitase a Mourinho que para nosotros no es ejemplo de nada.[Josep Maria Casanovas / Sport]

Mourinho no puede ser tan mala persona como parece. Cuando llegó al Barça hace diez años, para hacer de traductor de Robson, era un joven aprendiz tímido y precavido. Aquel pseudotécnico se ha convertido hoy en el entrenador mejor pagado del mundo y en el más odiado por todos los culés. Ha cultivado, desde su llegada al Chelsea, una imagen arrogante y una pose chulesca. Y le ha puesto tanto teatro que al final nos hemos dado cuenta de que todo es fachada. Se escuda en la prepotencia para poder soportar la presión que significa tener que gestionar una plantilla de 600 millones de euros con la que está obligado a ganar la Champions. En definitiva, ‘Mou’ sólo huye de sus miedos… Rijkaard tiene sangre en las venas. Y, como cualquier ser humano, pierde los nervios ante las injusticias. Temíamos que nuestro técnico fuera de horchata. Pero no. Al acabar la batalla ante el Chelsea saltó al campo para clamar al árbitro por haber permitido tanta violencia por parte de los ingleses. No es que aplaudamos su reacción, aunque nos gusta comprobar que el entrenador del Barça mantiene el carácter de cuando era jugador y no dudaba en enfrentarse a cualquier rival. [Lluis Mascaró / Sport]

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11 comentarios (por ahora) en “Ese portugués…”
  1. JoseCR 2 noviembre, 2006
  2. dieguitoalias 2 noviembre, 2006
  3. McCarran 2 noviembre, 2006
  4. Javier 2 noviembre, 2006
  5. SirWinstonChurchill 2 noviembre, 2006
  6. otropuntodevista 2 noviembre, 2006
  7. McCarran 2 noviembre, 2006
  8. Capitán Fórceps 2 noviembre, 2006
  9. Javier 2 noviembre, 2006
  10. Javier 2 noviembre, 2006
  11. JoseCR 2 noviembre, 2006