De cuando la discreción era virtud

[9-V-06] ¿Alguien vio a Rijkaard durante el paseo triunfal del equipo por Barcelona? Pues sí, estaba en el bus de los campeones, pero en el piso inferior y en tan discreta ubicación que pasó totalmente inadvertido. Total y voluntariamente –es obligado destacar– inadvertido. Así es Frank, el antidivo por excelencia. Nunca ha tenido el Barça un entrenador tan discreto y eficaz como él. […] Hoy, los jugadores son los reyes del mambo, los ídolos de los aficionados. La televisión no miente y las historias crecen con lo que la gente ve, no con lo que le cuentan. Los futbolistas necesitan espacio y libertad, siempre dentro de un orden, y Rijkaard es el primer entrenador que lo ha entendido. En Can Barça, desde luego, no se ha producido ningún incendio desde que él esta. Trabaja en silencio, dirige con prudencia y no le hace falta chillar para hacerse respetar por un montón de figuras. Tiene claro hacia dónde va el fútbol y ha comprendido perfectamente lo que es el Barça. […] Si no existiera, habría que inventarlo. [Joan Maria Batlle / Sport]

[12-V-06] Como es un tipo prudente y discreto, Frank Rijkaard nunca ha alardeado de su sistema. […] Es evidente que Rijkaard ha sido lo suficientemente listo como para meterse a los cracks en el bolsillo, a Ronnie el primero. Si uno dirige un vestuario lleno de estrellas, lo inteligente es ganárselas con su capacidad profesional y, después, buscar una complicidad personal. No es la primera vez que aplaudimos la forma de ser del entrenador blaugrana, pero que el crack por excelencia de este vestuario salga antes de la final de la Champions a reconocer sus virtudes en un periódico del prestigio del L’Equipe, es la prueba definitiva de que los jugadores están con él y de que el Barça está en las mejores manos. [Joan Maria Batlle / Sport]

[12-IV-07]
En el Barça se han movido cuando se han convencido de que lo obvio ya es evidencia, de que la calle ya no tiene ni la más mínima duda de que el sistema de gestión del vestuario ya no es de libertad sino casi de libertinaje. […] En Can Barça pasa lo que tenía que pasar, sobre todo desde que Rijkaard se quedó sin autoridad a raíz de la rajada de Eto’o. Ese día, quedó claro que ya no bastaba con ser colega de los jugadores, como había hecho el técnico durante tres años. Como en todos los órdenes de la vida, llega un momento en que la confianza da asco, en el como los hijos con los padres, cogen el brazo cuando les das la mano. Y hay que andar muy listo para darse cuenta del instante fatídico para corregirlo de inmediato. Puede que Rijkaard lo viera, pero la solución llegó a través de la autogestión. El entrenador fue un espectador de la solución del caso. El colega Rijkaard se ha cansado. El “mister,me quedo en el gimnasio” o “¿nos da fiesta hasta el martes?” ya no es lo mismo desde entonces. Parece que será un poco más duro con sus jugadores, pero la duda es cómo aceptarán éstos el cambio de actitud. No debe ser fácil pasar de colega a sargento de hierro. Y no porque antes le hayan tomado el pelo, sino porque cuando uno está acostumbrado a hacer más o menos lo que quiere, difícilmente encaja que le impongan normas. Estaremos atentos a la jugada y, como siempre digo, si entre todos se lo proponen estamos a tiempo de que salga bien. Pero también es cierto que cada vez hay más números para que salga mal… [Joan Maria Batlle / Sport]

[Hoy] El día después de la derrota de Getafe no vino sino a confirmar el inmovilismo que se arrastra en el club desde hace demasiado tiempo. […] Llegados a este punto, lo mejor es no engañarse más. Ahora se necesita mano dura y Rijkaard no es un sargento de hierro. Ni lo será jamás. Ha sido el entrenador ideal para forjar un equipo nuevo mientras los futbolistas tenían ilusión y remaban todos en el mismo sentido, pero en cuanto han aparecido las rencillas y algunos se han cansado de remar, no ha sabido imponer su carácter ni autoridad. Dicho de otra forma, es un gran conductor de hombres pero un mal reconductor de resabiados. O si lo prefieren, gran profesor para buenos estudiantes, pero mal maestro para traviesos y vagos. Cuando los alumnos toman el pelo al profesor ya no hay nada que hacer. ¿Está claro? [Joan Maria Batlle / Sport]

9 comentarios (por ahora) en “De cuando la discreción era virtud”
  1. Haters 12 noviembre, 2007
  2. Louis 12 noviembre, 2007
  3. Nogod 12 noviembre, 2007
  4. Nogod 12 noviembre, 2007
  5. Salanova 12 noviembre, 2007
  6. jorge 12 noviembre, 2007
  7. VON_PAULUS 12 noviembre, 2007
  8. Louis 12 noviembre, 2007
  9. VON_PAULUS 12 noviembre, 2007