Una batallita de Gullit y Sacchi

“Dada la altura y la envergadura de Gullit, Sacchi dispuso que fuera él siempre el primero en salir por el túnel de vestuarios y que, antes de pisar el césped, mirara fijamente a los ojos a todos los componentes del equipo rival. Si había mayoría que no aguantaba la mirada de Gullit, ese día ganaba el Milán sin grandes problemas. Era una treta psicológica que les daba muy buenos resultados. Por ejemplo, en las semifinales de la Copa de Europa de la temporada 88-89. Gullit miró con fijeza a los ojos de los once jugadores blancos antes de pisar la hierba de San Siro. Camino del banquillo, Sacchi le preguntó: “¿Cuántos han bajado la mirada?”. Gullit, con una indisimulable sonrisa, contestó: “Todos, menos uno”. Ése uno era Hugo Sánchez; los demás salieron al campo derrotados de antemano. Y se llevaron cinco goles”.

As > Eduardo Torrico: Aquellos cinco goles de San Siro

Más sobre tecnología

Hablábamos hace poco de la aplicación de la tecnología al arbitraje a propósito de un artículo de John Carlin en As. Hoy el director de este diario retoma el debate y expone ideas que ya apuntamos en esta libreta.

“Con frecuencia se le dan vueltas a la utilización de la tecnología como auxilio del arbitraje, cuestión que, grosso modo, me convence poco. Conocí el fútbol como es ahora y no me disgusta que tenga cierto grado de imperfección y de polémica, lo confieso. Y encuentro que la revisión de jugadas en video haría perder tiempo y no siempre nos dejaría conformes a todos, como bien podemos comprobar en la prolongación de las discordias entre aficionados después de ver jugadas repetidas por seis cámaras. Pero hay algo en lo que creo que esos inconvenientes no se dan: en la detección de si el balón traspasa o no la raya”.

Incluso se acuerda Relaño del gol del cojo. “Ya es pasado”, dice, “como pronto lo será el gol fantasma. Pero no nos agobiemos: al fútbol nunca le van a faltar materias para la discusión”. Eso sin duda.

As > Alfredo Relaño: El gol fantasma está herido de muerte

El trabajo táctico

Según Guti, ningún entrenador trabajaba tanto la táctica en el Madrid desde Capello. Quien, como yo, ande pez en táctica, puede hallar iluminación hoy con Enrique Ortego en ABC. ¿A qué se refieren con lo del trabajo táctico? Es el análisis de lo apuntado en el derby.

1. Defensas. Cuatro hombres muy juntos. Su posición idónea se situaba entre los dos vértices del área, dejando libres las zonas más pegadas a la banda. Se da prioridad a tener siempre bien cubierto el centro, aunque los costados queden al descubierto. La basculación del equipo llevaba al lateral de cada lado a colocarse de central cuando el balón estaba en la zona contraria a su banda.

2. Centro del campo. Dos medios centro se repartieron el ancho del campo y dos hombres en las bandas con libertad para abandonar su posición y buscar la ayuda en la elaboración del juego.

3. Delanteros. Ronaldo se escoró más a la derecha cuando normalmente se dejaba caer sobre la banda izquierda. Hubo momentos incluso que Raúl fue el hombre más adelantado y el brasileño se retrasaba para ser el hombre que buscara la llegada de los centrocampistas y, con su capacidad para cubrir el balón de espaldas, jugar como un pivote de balonmano.

4. Presión. El equipo intentó presionar la salida del balón del contrario en la mitad del medio campo rival, sobre todo cuando la pelota llegaba por las bandas. Ahí, gracias a la basculación, se escalonaban tres jugadores como formando una diagonal.

ABC > Enrique Ortego: Basculación y estrategia defensiva, primeros apuntes tácticos de la era Luxemburgo


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El sucesor de Pelé

Aún recuerdo atónito un programa especial de Gaspar Roseti en Radio Voz con motivo del centenario del Athletic. El periodista le preguntaba a José María Arrate, entonces presidente, si después de Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona, el siguiente de la lista sería… Julen Guerrero. No, no me confundí. Ni era Gomaespuma. Tanto me impactó que desde entonces (sucedió en el 98) no he logrado sacármelo de la cabeza.

“¿Por qué se ha evaporado aquel talento goleador inigualable hasta la irrupción de Raúl, especialista del cambio de juego y remate, estandarte deportivo y comercial de una generación rojiblanca sin títulos?”, se preguntan hoy en ABC.

¿De verdad era tan bueno Julen? ¿Cómo es que nunca sonó para el Balón de Oro?

“Por Bilbao circulan argumentos como su declive físico -coincidente con la recuperación de una lesión de rodilla-, su escasa compenetración con el vestuario -incluso hay quien todavía le reprocha que aceptase en pleno estallido el brazalete de capitán rompiendo la tradición del club, que era otorgárselo al más antiguo de la plantilla- y, los más atrevidos, hablan de un complot de club, de una medida para juguetear con su paciencia. Un desprecio para su actual entrenador y ex compañero, Ernesto Valverde, quien no tiene pinta precisamente de dejarse persuadir por los soniquetes de despacho”.

Cobra dos millones de euros limpios al año. No suele ir convocado.

ABC > La siesta del niño prodigio