Alergia al sudor

Hace unos días leíamos una anécdota sobre la alergia de Ronaldo a los entrenamientos (ahora también mal llamados “entrenos”·). Hoy leemos otra:

“Un buen día, en plena pretemporada en Jerez, allá por el mes de julio,después de una paliza física en la que casi echa el bofe de tanto darvueltas al campo y una buena ración de abdominales, lumbares, dorsales,oblicuos, flexiones y extensiones, Ronaldo caminaba renqueante por una saladel hotel donde casualmente había un piano. A su lado pasó Camacho, que lesusurró en broma algo sobre su evidente cansancio; el brasileño se le quedómirando y con esa sorna simpática que le caracteriza le espetó a la cara queél no había visto nunca a ningún pianista que preparase sus conciertosdandos vueltas al piano (…) Lo suyo, siempre lo ha dicho, es jugar, no ensayar”.

ABC > Enrique Ortego: El pianista nunca da vueltas al piano

Tecnología vs Indignación

Joseph Blatter amenaza periódicamente con reinventar el fútbol. Y se basa, al parecer, en sus propias ideas geniales. Hace poco quiso acabar con los empates y ahora pretende meter mano al fuera de juego.

Hay otras modificaciones más urgentes. Y está el debate, claro, del uso de tecnología. Aunque una moviola, con sus cinco repeticiones, no nos saque siempre de dudas, sí se pueden dar ya algunos pasos. Parece que se está pensando en ello.

John Carlin cree que el Manchester United – Tottenham del pasado martes “pasará a la historia como el momento en el que todos se convencieron de que por fin el deporte debería de entrar en el Siglo XXI; de que la tecnología debería empezar a ser utilizada para imponer límites a la infinita capacidad de error humano de los árbitros”. En su opinión, “ningún equipo de primer nivel, ha recibido ayuda de un colegiado de manera más desfachatada que el Manchester United” aquel día. El motivo, un clarísimo gol fantasma en las postrimerías del partido que el árbitro no concedió.

Claro que Carlin hace una segunda lectura: “Pronto tendremos mecanismos que nos dirán si el balón ha cruzado la línea o no, e incluso otros que decidirán cuándo hay que pitar los fueras de juego y cuándo no. Lo cual será bueno y malo. Ganaremos en eficiencia arbitral, por supuesto, pero perderemos algo también. Perderemos temás de conversación. La capacidad del fútbol de generar uno de los elementos principales que definen la experiencia del aficionado -la indignación- se verá tristemente reducida”.

¿Qué preferimos? Yo, mitad y mitad. La tecnología no podrá resolvernos un penalti dudoso, pero sí un gol fantasma o, quizá, un fuera de juego. No es la panacea ni corregirá infaliblemente el error humano, pero es una ayuda racional que no hay motivos para rechazar.

As > John Carlin: Fue un error histórico

La ley del embudo

Una lectura recomendable para hoy, día de Reyes.

“La ley del embudo, estrecha para unos, ancha para otros, se expresa a través de la nandrolona. No es lo mismo mojarse los pies en ciclismo o en atletismo que en el fútbol o el tenis. Al futbolista holandés Frank de Boer le cayeron dos meses. Al atleta argelino Saidi Sief, dos años. Y así.

La Juventus ganó tres títulos nacionales, una Liga de Campeones y una Copa Intercontinental entre 1994 y 1998. Un juez condenó al responsable médico del club, Riccardo Agricola, a 22 meses de prisión por fraude deportivo y administración de productos peligrosos para la salud. Le acusó de aplicar EPO en la sangre de sus futbolistas. (…) El mismo tipo de escándalo que trituró los cimientos del Tour de Francia en 1998 no ha descalcificado un solo hueso en el fútbol italiano. Los títulos siguen en propiedad de la «Vecchia Signora». Zeman, el detector del fraude, continúa entre los proscritos de la Liga y, lejos de ser desahuciado, Marcello Lippi, el técnico de aquella Juventus que el juez ha señalado como tramposa, fue nombrado seleccionador italiano. El negocio”.

ABC > José Carlos Carabias: Sanciones a la carta

Publicidad

¿Tanto organigrama para esto?

“¡Vaya patata que nos han metido este año con el Samuel!”, me ha dicho hoy un taxista.

Y Walter se excusa por su bajo rendimiento. El argumento, al menos, es futbolístico: “En la Roma, actúe más de libre y aquí me encontré con más espacios, pero es normal porque el Real Madrid es un equipo que siempre ataca”.

Samuel se siente fuera de sitio, no abarca él solo tanto hueco atrás. ¿Cómo es posible que en el Madrid nadie fuera capaz de ver esto? ¿De qué sirve todo ese entramado técnico qué montan los clubes? ¿Para qué tanto cargo y tanto organigrama? Y tanto sueldo: según Julián Ruiz (Marca de hoy), Butragueño, Sacchi y Luxemburgo le cuestan al club 1.200 millones de pesetas al año (no dice si brutos o netos ni lo desglosa).

Claro que en todas partes cuecen habas.

“El perfil que necesita el Barça no es fácil, cierto: no puede fichar, lo quiere en alquiler y ha de aceptar ser suplente. Pero es ahora cuando un gran club debería demostrar que posee extraordinarios ojeadores, cazatalentos listos, rastreadores del mercado y una dirección técnica que se la juegue y se haga responsable de los refuerzos. Porque para eso les pagan, ¿no?”

(Emilio Pérez de Rozas en El Periódico)

Y el Barça sigue sin fichar a nadie. Begiristain, el repudiado Rosell, Cruyff en forma de vid desde las alturas del Sinaí… Y Rijkaard con lo puesto.

¿Qué quiso decir Mascherano?

Dijo Javier Mascherano: “Claro que me gustaría jugar en el Real Madrid y ya es un orgullo que se estén fijando en mí, pero estoy muy bien en River. Quiero jugar la Copa Libertadores con River y no está en mi cabeza la posibilidad de irme, aunque yo no decido demasiado”

Y dicen que quiso decir:

As > Mascherano no quiere dejar el River, aunque le gusta el Real Madrid

Marca > Mascherano: “¡Claro que me gustaría jugar en el Real Madrid!”

Mundo Deportivo > Mascherano no tiene en su cabeza vestir de blanco

Sport > Mascherano no piensa irse de River