Artículos sobre Joan-Laporta

Para comer cerillas, sí

Ya lleva Guardiola dos partidos quejándose de los árbitros, primero el día del Bayern y ahora en Getafe. Será el canguelo, porque Laporta también se siente agredido. Para comer cerillas, oiga. […] Manda huevos. Tienen un morro que se lo pisan. Es cierto que Turienzo se equivocó, pero que yo sepa los de ahí arriba ganaron el partido (0-1) y se llevaron los tres puntos, luego no sé entonces a qué coño viene tanta lágrima y tanto ruido. Se puede quejar el Mallorca, al que echaron malamente también de la Copa. Se puede quejar el Espanyol, que quiso ir al juzgado de guardia a denunciar a Medina Cantalejo. Se puede quejar el Betis, al que no le permitieron puntuar en el Camp Nou. Se puede quejar el Racing, cuando perdonaron la roja a Alves con 1-0 en el marcador (acabaron perdiendo 1-2, claro). Pero, ¿ellos? Como no ganen esta Liga, alguno que yo me sé se va a tronchar. De risa.

[José Vicente Hernáez, el de ahí abajo, en Marca]

El centralismo opresor (ya se sabe)

Laporta no se muerde la lengua cuando habla de la campaña desde Madrid para desestabilizar al Barça. Destaca el apoyo institucional que recibe el club blanco de organismos del estado que pagamos todos, especialmente los catalanes. Se refiere por ejemplo al pelotazo que dio el Madrid cuando Florentino llegó al poder y que sirvió para pagar a Figo. El agravio comparativo entre las ayudas económicas que reciben Barça y Madrid de las instituciones es desequilibrado e injusto.

[Josep María Casanovas, payo-payés, en Sport]

El regreso de garganta profunda

El Madrid está viviendo una crisis deportiva e institucional desde el verano del 2003. Una profunda crisis que podía haber hecho saltar por los aires la Casa Blanca si el Barça no hubiera pecado, durante dos temporadas, de falta de profesionalidad en el vestuario y de autocomplacencia en el palco. […] En el Barça esto no hubiera pasado. Porque el club blaugrana tiene un presidente que mantiene su proyecto deportivo desde el primer día. Con altibajos y graves errores, sí, pero siempre con la misma idea futbolística. Y con sólo dos entrenadores: Rijkaard y Guardiola. Diferentes, pero iguales. Con distintos métodos, pero con el mismo objetivo. El holandés ganó dos Ligas y una Champions en sus tres primeros años y sólo su falta de mala leche le privó de seguir sumando títulos. Pep, con la misma plantilla, ha regenerado la ilusión y el placer por el espectáculo. Todo, gracias a la apuesta firme y decidida de Laporta.

[Lluis Mascaró, la voz de su amo, en Sport]

Humillados en el fango

Es posible que, acorde con su carácter desafiante, jactancioso e irascible, Joan Laporta haya decidido echarle un pulso a Joseph Blatter. […] Cabe pensar que Laporta no se va a disparar en un pie, que preservará su carguito en la Comisión Económica de la FIFA y que esto de no dejar viajar a Leo Messi a los Juegos Olímpicos de Pekín pasa por otro lado. Debe ser, por tanto, un justo afán de querer contar con los mejores jugadores para afrontar la eliminatoria previa a la Champions League. Una competición que, si ya permite la entrada de equipitos de mediopelo que duran hasta la ronda de octavos de final, ahora mismo acoge a la morralla del fútbol continental. Por lo tanto, si Laporta y el Barça no le están echando un pulso a la FIFA (y, de rebote, al Comité Olímpico Internacional), sólo cabe calificar su actitud de vergonzosa. Porque es una vergüenza que un club del historial y el potencial económico del Barça se humille hasta estos fangos (y arrastre a ellos al jugador) por el temor de una eliminación prematura en lo que no pasa de ser un torneo veraniego. ¡Pero si lo tendrá más difícil en el Gamper, contra Boca! El problema, como siempre, es el cagómetro, que este año ha nacido prematuro.

[Fabián Ortiz, el lado oscuro, en As]