Artículos sobre José-Vicente-Hernaez

La boutique del atraco

Lo que hizo el sábado Pérez Lasa en la boutique del atraco, o sea, donde juegan los de ahí arriba, es como para mandarle a pitar a Qatar y que los de Qatar vengan aquí. Para más inri, si uno quería enterarse de lo sucedido tenía que leer cualquier periódico editado en un radio no inferior a los 400 kilómetros, porque los de ahí arriba no decían ni palabra. Ni mención del gol legal del Numancia ni del fuera de juego en el 1-0. Con un par de huevos.

[José Vicente Hernáez, el de ahí abajo, en Marca]

Pegarle dos tiros al del banquillo

Tenía ganas de decirle a Medina Cantalejo que se compre un perro y un bastón porque para anular el gol de Saviola -el partido se puso poco después 1-2 en vez de 2-1- hay que estar ciego. No es la primera vez que los árbitros se la arman al Real Madrid en la Copa. Hace poco lo echó Mejuto, otro internacional con pedigrí, tras tragarse un penalti de libro ante el Betis.

Y, sin embargo, no me quedan ganas de cargar las tintas contra Medina, aunque ese gol anulado acabó siendo determinante en el resultado de la eliminatoria, porque cuando pitó el final, la depresión ya había podido conmigo. O sea, que de lo que realmente tenía ganas era de pegarle dos tiros al del banquillo (capítulo III). No se puede jugar tan mal. No te puede torear el Real Unión por muy temprano que se levante, es humillante que se pasee por el césped del Bernabéu como si fuera su propio estadio, como si estuviera jugando en casa.

Yo no sé si el vestuario le quiere pegar dos tiros a Schuster, que es lo que hicieron los jugadores del Tottenham con Juande Ramos. Yo no sé si este Real Madrid no da para más, lo cual no quiero creer porque sería muy triste. Yo no sé, en fin, qué demonios le pasa a este equipo. […] No digo ya que el Real Madrid tenga que jugar como lo hacen los de ahí arriba, porque eso ya me parece inviable, por no decir imposible de todo punto o impensable en cabeza humana. Pero sí jugar a algo. Hace poco dije que no me gustaba cómo cazaba la perrita, que esto, o sea, el Real Madrid, no tenía buena pinta. Y no la tiene. Se ha encendido la luz roja. Se veía venir al lobo. Hay que meter ahí el bisturí antes de que sea tarde.

[José Vicente Hernáez, el de ahí abajo, en Marca]

Carne de cañón

La situación estaba perfectamente controlada. Estos tres puntos de La Rosaleda los tenían de antemano en la buchaca los jodidos gachós. Por varias razones. La más importante, porque el Málaga era carne de cañón aún jugando en su terreno. Por si las moscas, no obstante, por si no fuera suficiente con su evidente superioridad y quizá para evitar tropiezos como el de Soria, el Comité de Designación envió a este partido a Velasco Carballo. No será la última vez que pite esta temporada a los de ahí arriba. Pueden darlo por hecho. Volverá a estar con ellos en cuanto necesiten ganar un partido vital, máxime ahora que lo han ascendido a los cielos de la internacionalidad. A otro equipo quizá le hubieran anulado el tercer gol porque Henry, en el momento de darle a Xavi el pase del gol, estaba en línea. A otros se les han anulado goles en situaciones aún menos conflictivas. También a otros jugadores se les ha expulsado por razones menos justificables que la jugada en la que Alves vio la tarjeta amarilla. De lo que se trata no es de lo que le están haciendo al Real Madrid en esta Liga, sino de la permisividad existente hacia los de ahí arriba. Un arbitraje perfecto consiste en que a un equipo no le quiten nada. Al de siempre, no sólo no le quitan nada, sino que, encima, cuando lo necesita, le dan. ¿A que nadie ha oido quejarse durante la semana a los de ahí arriba por tener un árbitro madrileño en Málaga? Claro que no. Estaba todo controlado. Velasco jamás los va a defraudar. Ni a ellos ni a los que le designan. Velasco es obediente. Velasco es de los que van a votar en las próximas elecciones. Siempre vota.

[José Vicente Hernáez, el de ahí abajo, en Marca]

El archivo arbitral de Josevi

Para demostrar que la actuación del árbitro Clos Gómez en el derbi del sábado no fue un error puntual, José Vicente Hernáez tira de archivo (y de lenguaje de taberna) para demostrar que este árbitro tiene al Madrid entre ceja y ceja. En el Marca de ayer, Josevi cita como ejemplo la derrota blanca el año pasado en Almería. No hubiera estado de más que dijera también en qué perjudicó Clos Gómez ese día al Madrid, que perdió aquel día de forma justa e inapelable (2-0).

Llegué a pensar por un momento que se me hizo eterno que Clos Gómez no iba a pitar el penalti a Drenthe. Era de libro, como una catedral, pero convendrán conmigo en que la noche no estaba como para tirar cohetes. Vaya recital dio el gachó. Para enmarcar.

Igual no lo saben ustedes, así que les voy a poner al corriente. Y créanselo porque va en serio. Que es verdad, vaya. Palabrita del Niño Jesús. Dentro de tres meses, o sea, a la vuelta de la esquina, en enero, a Clos Gómez nos lo hacen internacional. Con un par de huevos, sí señor.

Resulta que jubilan como internacionales a Rodríguez Santiago, sí, ése, el que dio validez al gol de Messi con la mano que casi les da una Liga a los de ahí arriba. […] La verdad es que la internacionalidad de Clos Gómez se veía venir desde hace tiempo. Sólo lleva tres temporadas en Primera, pero en tan poco tiempo ha hecho ya méritos de cojones. Por ejemplo, el Real Madrid rara vez ha ganado con él. Esto puntúa mucho en el gremio arbitral. El pasado 2 de febrero, sin ir más lejos, los blancos palmaron (2-0) en Almería.

[…] Para más inri, a Schuster le espera el domingo próximo un amigo suyo, el catalán Alvarez Izquierdo, ése al que no quiso nombrar tras perder el año pasado en Sevilla. No digo más…

Expolios de verano

Al final hasta le vino bien al Real Madrid que Iturralde se cargara el partido con su espantoso arbitraje. Mal empezamos la temporada, pardiez. Al trofeo Gamper mandaron a González Vázquez, que fue quien pitó en la Liga pasada aquel escandaloso partido de La Romareda en el que se inventó un penalti en los últimos instantes para que los de ahí arriba ganasen 1-2. En el Gamper no pitó el final del partido hasta el 2-1 para desesperación de Boca, al que, para más inri, mientras le expoliaban en el césped también lo estaban haciendo en el hotel. Con Iturralde nunca se sabe. Lo mismo se conforma con una tarjeta amarilla a Albiol por evitar un gol con la mano que deja al Real Madrid con dos menos tras una interpretación tan particular del reglamento que no la entiende ni él.

[José Vicente Hernáez, el de ahí abajo, en Marca]