Artículos sobre Miguel-Serrano

Esos indigentes de rojo y blanco

El viernes pasado MARCA desveló una noticia de impacto: los que deciden en el Madrid están buscando un crack cueste lo que cueste. Aunque sea con retraso, alguien en la casa blanca ha tenido un ataque de genialidad y ha lanzado la pregunta del millón: ‘¿Y por qué no el Kun?’ […] ¿Por qué no llamas a tu futuro suegro [Maradona]? Seguro que el Diego te contestaría algo muy parecido a esto: ‘Vos sos un pelotudo. No me rompás más las pelotas y andáte para el Madrid’.

La cuestión es si quieres estudiar en Harvard o terminar el curso de electricista de CCC, cantar en la Scala de Milán o actuar en las fiestas de Alpedrete, vestir de Armani o seguir comprando en Almacenes Arias, ser portada de MARCA tres veces por semana o salir en la página 28, jugar en el equipo de los que disfrutan o en el de los que sufren, en el que tantas veces ha tocado el cielo o en el que ha vivido hace nada en el infierno, en el que juega en un estadio de leyenda o en el que va a jugar al lado de la M-40, ir de gira a Los Angeles (California) o hacer la pretemporada en Los Angeles de San Rafael (Segovia). Tú decides, Kun. Nueve de cada diez seres humanos elegirían al Real Madrid. El otro se llama Fernando Torres y tiró por la calle de enmedio exiliándose a Liverpool, donde le va de cine aunque se ha pulido la mitad del sueldo en paraguas. Lo dicho, Agüero: ¿qué quieres ser de mayor?

[Miguel Serrano en Marca]

El tren de Francisco

¿No os recuerda a algo?

¿De verdad es tan difícil pronunciar ‘Sesc’?

Lo ha vuelto a hacer. Cesc es desde ayer uno de esos pocos seres humanos que le ha dicho ‘nones’ al Real Madrid dos veces. El (y Joseba) sabrán. Igual se creen que el equipo blanco es como aquellas vendedoras de ‘Avon’, que llamaban a tu puerta una vez al año… por lo menos. Si piensan así, se equivocan.

El tren del Real Madrid no suele parar dos veces en la misma estación, y mucho menos tres. O te subes o te quedas en tierra. Claro que hay otros trenes, pero ninguno es más rápido, ni recorre paisajes más bellos, ni tiene butacas más cómodas… Pero siempre hay quien prefiere ir en Talgo que en el AVE. Insisto: él sabrá.

Cesc ya no es un adolescente y algún día tendrá que irse de casa de ‘papá’ Wenger, salvo que quiera volver el año que viene con su padre deportivo al único lugar del mundo donde la gente sabe pronunciar su nombre sin atragantarse: Barcelona.

Si yo fuera Calderón, Cesc jamás jugaría en el Real Madrid.

Como dijo el teólogo William George Ward, ‘las oportunidades son como los amaneceres: si uno espera demasiado, se los pierde’. Es cierto que en el mundo hay pocos jugadores como Cesc, pero clubes como el Real Madrid no hay ninguno. Tú te lo pierdes, Francisco.

[Miguel Serrano en Marca]