Artículos sobre Miguel-Serrano

Pelagatos de conciencia sucia

Cuando uno ha nacido Caperucita roja nunca podrá ser el lobo feroz. Con esfuerzo y las dosis adecuadas de indignación, podrá llegar a ser una Caperucita chillona y con la vena del cuello como la Patiño. […] Sandrusco [Rosell] es un buen vicepresidente pero es un mal actor. En su intento por ejercer de indignao, recuerda mucho a Zapatero cuando dice que estamos saliendo de la crisis: no hay quien le crea. Rosell es un flojo, un mindundi, un chisgarabís, un pelagatos, un pocacosa. Ser el poli malo sencillamente no le pega.

[…] Rosell es obediente con el president Guardiola, por eso salió a decir lo que le habían dicho que dijera. En el sainete culé, Pep es José Luis Moreno y Sandro, Monchito. Si hubiera una foto de la rueda de prensa tomada desde atrás, se vería el brazo incorrupto del hijo preferido de Sampedor manejando la tramoya. Lo peor es que es un hámster que se ha metido en una pelea entre un tigre y un león.

Su mensaje es impostado y tibio. La amenaza contra el Madrid es de patio de colegio: “Si seguís así, no os ajunto”. Canta su indignación con falsete, como un tema de los Bee-Gees, y su defensa de los valores del Barça es tan sólida como la zaga del Atleti. Proclama su inocencia sin convicción, como quien se siente culpable. Si a mí me llaman ladrón y no he robado, cojo el micro y le pongo a quien sea mirando para Setúbal por muy Mourinho que se llame. Pero puede que no sea tan fácil tener un mensaje claro cuando se tiene la conciencia sucia.

[Miguel Serrano en ‘Marca’]

A latigazos

Hace ya un año, Luis Racionero tachó de madridista a Carlos Martínez, narrador de los partidos de Canal+ desde hace más de veinte años. Según él, Martínez es un “histérico locutor que ahúya [sic] cuando Cristiano Ronaldo hace 2 bicicletas”.

Este domingo, nuestro Miguel ‘Látigo’ Serrano se subió al carro de los que zumban a Martínez, pero con una crítica bastante distinta:

Como mucha gente de bien, reconozco que anoche iba con el Manchester, pero después del primer cuarto de hora, una parte de mí -mi lado oscuro, supongo- se hizo del Barça. No del Barça en plan Zapatero, Serrat o Carlos Martínez, sino del fútbol del Barça, porque el juego de los azulgrana fue tan maravilloso que daban ganas hasta de celebrar los goles con todos los antimadridistas que me rodeaban en la redacción, cuya identidad conservaré en el anonimato.

Sorprendentemente, al menos para mí, Martínez (@carlosplus en Twitter) se dignó a responder a Serrano:

El último mono

La UEFA, esa institución monolítica que ostenta el monopolio del fútbol europeo, se ha puesto el mono de trabajo para que el Barça, tras más de 100 años de filosofía y cantera, supere en Champions a Raúl. Con Platini y sus monosabios monoteístas al frente -sólo creen en el franco suizo-, está llena de viejales monotes, monocordes y un poco monomaniacos, como esos rancios aristócratas de monóculo y bigotes de domador, pero con sus lujosos monoplazas tan monos aparcados a orillas del lago Leman.

Y en esa institución, mitad medieval mitad siciliana -donde los sicarios llevan silbatos por pistolas-, el Real Madrid es el último mono. Como Bruce Lee cuando se ponía el kimono, los árbitros europeos les han dado a los blancos la del pulpo. Ha sido un monótono monográfico de sospechosos errores, porque nos guste o nos disguste, la UEFA es como la mafia. Perdón. La UEFA es la mafia. Platini y sus secuaces controlan el negocio del fútbol como Tony Soprano controlaba la basura de Nueva Jersey y la directriz con el Madrid era clara: leña al mono.

Luego ocurrió el monólogo de Busquets, que se tapaba la boca como si tuviera monos en la cara para decirle a Marcelo que si le apetecía tomarse un chupito de Anís del mono. Pero como la UEFA tiene el mono con el Barça, el muchacho podrá jugar la final de la Champions como si nada. Una decisión muy mona, vive Dios.

[Miguel Serrano en ‘Marca’]

No se cura con EPO

No se cura con EPO ni con hormona del crecimiento. Tampoco sirven las autotransfusiones ni el plasma sanguíneo. No surten efecto los anabolizantes […]. Cuando un culé se contagia de madriditis, es como si firmara una hipoteca: tendrá que soportarla durante el resto de su vida.

Luego vienen las celebraciones, que son como las cenas de Navidad: se empiezan con muchas ganas y se acaban con muchos trompas. Me reí un rato con Villa, que empezó hablando un catalán de charnego cavernícola y terminó cantando el My way de Sinatra con acento de Dos Hermanas. También tuvo su guasa Dani de Vito, digo Dani Alves, que se arrancó en catalán con el mismo arte que Jesús Gil el día que se puso a hablar inglés. Luego Busquets se dirigió a la afición sin taparse la boca, sin desmayarse y sin hacer el baile del gorila. Y por ahí andaba siempre Pinto, el portero rapero.

Mientras los apóstoles de Pep evangelizaban a la afición, los hijos de los futbolistas retozaban por el césped […] Estaban tan fuera de sitio como Laporta en un mitin del PP. […] ¿O es que acaso han hecho más las niñas de Keita por la Liga del Barça que Iturralde o Villar?

[Miguel Serrano en ‘Marca’]

Ayatolá Pep

Si a Guardiola le diera un día por orinar encima [de los periodistas de Barcelona] -colonia, por supuesto-, habría bofetadas por ver a quién le salpicaba más. En Cataluña rige el artículo 20 de la Constitución pero la inmensa mayoría de los periodistas no quieren ser libres, prefieren ser militantes. Lucen con orgullo los grilletes que les hacen esclavos del régimen culé. “Y a mucha honra”, dicen. Son mártires dispuestos a inmolarse retóricamente en nombre del Ayatolá Pep, a quien Alá guarde muchos años. [Miguel Serrano / Marca]

¿Se dejaría salpicar el señor Serrano, por ejemplo, por Florentino Pérez?