Artículos sobre Miguel-Serrano

Amatoma

[Para leer este extracto del artículo de Miguel Serrano hoy en la última de Marca, sugerimos hacerlo con este video musical como sonido de fondo]

Fernando Llorente es como Bob Esponja: rubio, con ojos azules y cuadrao. El chico tiene talla de escolta de los Lakers y cuerpo de escolta de Britney Spears. Cuando protege el balón de espaldas parece Carla Bruni, porque es imposible meterle mano. De cabeza tiene más peligro que Falete en un bufé libre. […] Rápido, potente y fiable como un Mercedes, […] esta semana le han salido más novios que al ex marido de la Esteban, y eso que no tiene bar ni chalet en Paracuellos. Desde la ría de Bilbao empiezan a contemplarse en lontananza algunos balleneros dispuestos a pescar el Bonito del Norte, pero un pez de 36 kilos (más IVA) no lo pesca cualquiera. Hay que tenerla muy larga y muy dura -la caña, guarros- para sacar a este buen mozo de San Mamés. “No creo que nadie pague mi cláusula”, dice Llorente, que está en este sarao como Carmen Lomana en el Mercadona: incómodo y un poco perdido. […] Caparrós, sargento de hierro y fan de Los Morancos, ya está harto del asunto.

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No sea usted triste, don Manuel

Hace una semana, posiblemente tras ver que la Liga se le complicaba, a Manuel Pellegrini se le ocurrió poner en valor el trabajo de su equipo: “Vamos a obligar al Barça a ser campeón con 99 puntos”. Casi todos captamos lo que quiso decir. Otros, como siempre, prefirieron empeñarse en no entenderlo y manipularlo a su antojo. Se llegó incluso a tachar de “derrotista” al chileno por avisar de que el Madrid iba a luchar por los 98 puntos (los mismos, por cierto, que han aparecido estas semanas en un sello en las portadas de Marca) y de que, si el Barça quería ser campeón, no podía ceder ni un milímetro.

Hubiera sido mucho mejor que Pellegrini saliese en rueda de prensa a decir, lisa y llanamente, que al Barça le ayudan los árbitros, que la Liga está comprada. Eso sí que es un discurso elegante, alejado del derrotismo y por supuesto del victimismo. Las cosas, Manuel, hay que decirlas por su nombre. Que es usted un gris.

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Enemigos públicos

Leyendo la columna de Miguel Serrano en Marca, extraemos dos grandes conclusiones, regadas como siempre por curiosos símiles y divertidas (?) alusiones a Falete:

1. Florentino Pérez no tiene la culpa

No es culpa de Florentino que Pellegrini haga cambios que no haría ni un niño de 10 años. No es culpa de Florentino que Higuaín necesite un balón para él solo como si fuera Kobe Bryant. No es culpa de Florentino que El Pipita no haga un gol en Europa ni aunque el portero sea como Pocoyó y la portería como el Arco del Triunfo. No es culpa de Florentino que Kaká viva en una permanente crisis de identidad ni que su mujer se dé al Twitter para rajar del entrenador. No es culpa de Florentino que Raúl tenga más kilómetros que la furgoneta del Equipo A y menos gasolina que el Ferrari de Alonso en la vuelta rápida. No es culpa de Florentino que algunos jugadores se acuesten cuando empieza el programa de Carlos Herrera. Y no es culpa de Florentino que los lesionados del Madrid tarden más en recuperarse que si fueran por la Seguridad Social.

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Un supermercado lleno de queso de Cabrales

Es verdad. En la Champions no hay mano negra del Barça. Es mano armada. El robo que sufrió el miércoles el Stuttgart en su propia casa no lo habrían superado ni Robin Hood, ni Curro Jiménez, ni Luis Candelas, ni siquiera El Dioni con su furgón. Sólo los mártires que dieron todo por la patria (azulgrana), como Tom Henning o Iturralde, habrían podido estar al altura del tal Kuipers, holandés que se hizo el sueco cada vez que el balón rondaba el área de Valdés. Si no vio la mano de Piqué ni el empujón de Márquez, ese hombre no debería conducir ni salir a la calle si no es con un perro lazarillo, porque ve menos que Rompetechos.

Había muchos ilusos que pensábamos que lo del año pasado en el campo del Chelsea no se podía superar. Sin aquellos penaltis que Ovrebo le escamoteó a los de Abramovich, el gol de Iniesta habría tenido el mismo valor que un autógrafo de John Cobra. Nos equivocábamos. El Barça siempre encuentra un amigo con un pito a mano cuando lo necesita. El tufillo que desprenden los arbitrajes con los azulgranas es como un supermercado lleno de queso de Cabrales: apesta.

En la Liga, esas ayuditas te pueden sacar de un apuro en una mala tarde, pero en la Champions un arbitraje como el de Stuttgart marca la diferencia entre levantar la Copa o que te vuelvas a casa con un 3-0 como la Sagrada Familia, por mucha mística y lirismo que le pongas.

La moraleja de esta historia es que el Barça por fin ha encontrado un espíritu. Si el Madrid apela al de Juanito cada vez que tiene que remontar un partido da igual que sea ante el Milan o ante el Alcorcón a los azulgranas siempre les quedará el espíritu de Tom Henning, el héroe del equipo más alabado de la historia. Sin su cabeza rapada y su cara dura, Laporta tendría seis copas menos.

[Miguel Serrano en Marca]

Una palabra más alta que otra

Alabábamos ayer la templanza de Pellegrini. El chileno no ha dicho una palabra más alta que otra desde su llegada al Real Madrid, pero eso es lo de menos. Siempre puede haber alguien dispuesto a elevarte el tono con el único fin de desprestigiarte. O en Marca no se han enterado de lo que ha dicho Pellegrini (“Este Madrid tiene los mejores promedios de los últimos 15 años”) o lo saben perfectamente y manipulan sus palabras de forma consciente, que va a ser lo más probable: “Se atreve a decir que no ha habido un equipo mejor que el suyo en los últimos 15 años”, escribe hoy Miguel Serrano, nombrado recientemente jefe de la sección Real Madrid del diario que dirige Eduardo Inda.

Me ahorro el resto del comentario gracias a ‘La murga que no cesa’, un texto de Sergio Cortina en Diarios de Fútbol.