Artículos sobre Miguel-Serrano

El último mono

La UEFA, esa institución monolítica que ostenta el monopolio del fútbol europeo, se ha puesto el mono de trabajo para que el Barça, tras más de 100 años de filosofía y cantera, supere en Champions a Raúl. Con Platini y sus monosabios monoteístas al frente -sólo creen en el franco suizo-, está llena de viejales monotes, monocordes y un poco monomaniacos, como esos rancios aristócratas de monóculo y bigotes de domador, pero con sus lujosos monoplazas tan monos aparcados a orillas del lago Leman.

Y en esa institución, mitad medieval mitad siciliana -donde los sicarios llevan silbatos por pistolas-, el Real Madrid es el último mono. Como Bruce Lee cuando se ponía el kimono, los árbitros europeos les han dado a los blancos la del pulpo. Ha sido un monótono monográfico de sospechosos errores, porque nos guste o nos disguste, la UEFA es como la mafia. Perdón. La UEFA es la mafia. Platini y sus secuaces controlan el negocio del fútbol como Tony Soprano controlaba la basura de Nueva Jersey y la directriz con el Madrid era clara: leña al mono.

Luego ocurrió el monólogo de Busquets, que se tapaba la boca como si tuviera monos en la cara para decirle a Marcelo que si le apetecía tomarse un chupito de Anís del mono. Pero como la UEFA tiene el mono con el Barça, el muchacho podrá jugar la final de la Champions como si nada. Una decisión muy mona, vive Dios.

[Miguel Serrano en ‘Marca’]

No se cura con EPO

No se cura con EPO ni con hormona del crecimiento. Tampoco sirven las autotransfusiones ni el plasma sanguíneo. No surten efecto los anabolizantes […]. Cuando un culé se contagia de madriditis, es como si firmara una hipoteca: tendrá que soportarla durante el resto de su vida.

Luego vienen las celebraciones, que son como las cenas de Navidad: se empiezan con muchas ganas y se acaban con muchos trompas. Me reí un rato con Villa, que empezó hablando un catalán de charnego cavernícola y terminó cantando el My way de Sinatra con acento de Dos Hermanas. También tuvo su guasa Dani de Vito, digo Dani Alves, que se arrancó en catalán con el mismo arte que Jesús Gil el día que se puso a hablar inglés. Luego Busquets se dirigió a la afición sin taparse la boca, sin desmayarse y sin hacer el baile del gorila. Y por ahí andaba siempre Pinto, el portero rapero.

Mientras los apóstoles de Pep evangelizaban a la afición, los hijos de los futbolistas retozaban por el césped […] Estaban tan fuera de sitio como Laporta en un mitin del PP. […] ¿O es que acaso han hecho más las niñas de Keita por la Liga del Barça que Iturralde o Villar?

[Miguel Serrano en ‘Marca’]

Ayatolá Pep

Si a Guardiola le diera un día por orinar encima [de los periodistas de Barcelona] -colonia, por supuesto-, habría bofetadas por ver a quién le salpicaba más. En Cataluña rige el artículo 20 de la Constitución pero la inmensa mayoría de los periodistas no quieren ser libres, prefieren ser militantes. Lucen con orgullo los grilletes que les hacen esclavos del régimen culé. “Y a mucha honra”, dicen. Son mártires dispuestos a inmolarse retóricamente en nombre del Ayatolá Pep, a quien Alá guarde muchos años. [Miguel Serrano / Marca]

¿Se dejaría salpicar el señor Serrano, por ejemplo, por Florentino Pérez?

El sieso y el príncipe

El Madrid no ganó la pasada Liga por culpa del “sieso” de Pellegrini, pero está a punto de meterse en cuartos de la Champions gracias al “príncipe” Mourinho. De estas cosas se entera uno leyendo a Miguel Serrano en la última de Marca. El sieso, por cierto, llevaba a estas alturas de campeonato un punto más que el príncipe. No seré yo quien haga de menos a Mourinho por una diferencia tan exigua (más aún cuando el juego, en mi modesta opinión, ha mejorado este curso), pero resulta extraño que Marca, tan partidario de comparar al chileno con sus sucesores en el Bernabéu y en El Madrigal, aún no haya dicho nada. Ni siquiera una mala metáfora con Yola Berrocal o Falete de esas que tanto gustan a su columnista dominical.

Érase una vez un estadio maldito allende los Pirineos que se llamaba Gerland. Cada vez que el Madrid jugaba allí, le sobaban el morro hasta ponérselo como a Carmen de Mairena y volvía a España con una mochila de golpes a la espalda como la de El Pozí. La maldición se cepilló al cruzado mágico de Luxemburgo, a un centurión como Capello y a un sieso como Pellegrini. Y entonces llegó el príncipe Mou y deshizo el hechizo sin trivote ni gaitas. […] El jueves Manolo El Breve y El Kiricocho vuelven al Bernabéu. Es la ocasión ideal para que Pellegrini, que tiene al Málaga más hundido de lo que lo cogió, le quite una Liga al Madrid. Perdón: otra Liga. [Miguel Serrano, ayer, en Marca]

Pep quiere ser Mourinho

Con su tonsura natural -blasfemo quien la tilde de calvicie-, sus jerseys de cuello vuelto y su tono monocorde, Fray Guardiola trasmite una imagen ascética que dista mucho de la que proyecta en la banda, donde se convierte en un tipo más caliente que Torrente en un bar de alterne. ¿Cuál es el verdadero Pep? ¿El que alaba a sus rivales aunque juegue contra el Unión Aravaca o el que se encara con el técnico del Copenhague?

Para los guardiolanos, Pep, renovado sea, nunca se equivoca. Si alguna vez tiene un mal gesto es porque tiene mucho carácter, no por mala leche. Yo discrepo. Me parece que lo que le ocurre a Guardiola es que de mayor quiere ser Mourinho.

[Miguel Serrano, jaaarl, en Marca]