Artículos sobre Miguel-Serrano

Enemigos públicos

Leyendo la columna de Miguel Serrano en Marca, extraemos dos grandes conclusiones, regadas como siempre por curiosos símiles y divertidas (?) alusiones a Falete:

1. Florentino Pérez no tiene la culpa

No es culpa de Florentino que Pellegrini haga cambios que no haría ni un niño de 10 años. No es culpa de Florentino que Higuaín necesite un balón para él solo como si fuera Kobe Bryant. No es culpa de Florentino que El Pipita no haga un gol en Europa ni aunque el portero sea como Pocoyó y la portería como el Arco del Triunfo. No es culpa de Florentino que Kaká viva en una permanente crisis de identidad ni que su mujer se dé al Twitter para rajar del entrenador. No es culpa de Florentino que Raúl tenga más kilómetros que la furgoneta del Equipo A y menos gasolina que el Ferrari de Alonso en la vuelta rápida. No es culpa de Florentino que algunos jugadores se acuesten cuando empieza el programa de Carlos Herrera. Y no es culpa de Florentino que los lesionados del Madrid tarden más en recuperarse que si fueran por la Seguridad Social.

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Un supermercado lleno de queso de Cabrales

Es verdad. En la Champions no hay mano negra del Barça. Es mano armada. El robo que sufrió el miércoles el Stuttgart en su propia casa no lo habrían superado ni Robin Hood, ni Curro Jiménez, ni Luis Candelas, ni siquiera El Dioni con su furgón. Sólo los mártires que dieron todo por la patria (azulgrana), como Tom Henning o Iturralde, habrían podido estar al altura del tal Kuipers, holandés que se hizo el sueco cada vez que el balón rondaba el área de Valdés. Si no vio la mano de Piqué ni el empujón de Márquez, ese hombre no debería conducir ni salir a la calle si no es con un perro lazarillo, porque ve menos que Rompetechos.

Había muchos ilusos que pensábamos que lo del año pasado en el campo del Chelsea no se podía superar. Sin aquellos penaltis que Ovrebo le escamoteó a los de Abramovich, el gol de Iniesta habría tenido el mismo valor que un autógrafo de John Cobra. Nos equivocábamos. El Barça siempre encuentra un amigo con un pito a mano cuando lo necesita. El tufillo que desprenden los arbitrajes con los azulgranas es como un supermercado lleno de queso de Cabrales: apesta.

En la Liga, esas ayuditas te pueden sacar de un apuro en una mala tarde, pero en la Champions un arbitraje como el de Stuttgart marca la diferencia entre levantar la Copa o que te vuelvas a casa con un 3-0 como la Sagrada Familia, por mucha mística y lirismo que le pongas.

La moraleja de esta historia es que el Barça por fin ha encontrado un espíritu. Si el Madrid apela al de Juanito cada vez que tiene que remontar un partido da igual que sea ante el Milan o ante el Alcorcón a los azulgranas siempre les quedará el espíritu de Tom Henning, el héroe del equipo más alabado de la historia. Sin su cabeza rapada y su cara dura, Laporta tendría seis copas menos.

[Miguel Serrano en Marca]

Una palabra más alta que otra

Alabábamos ayer la templanza de Pellegrini. El chileno no ha dicho una palabra más alta que otra desde su llegada al Real Madrid, pero eso es lo de menos. Siempre puede haber alguien dispuesto a elevarte el tono con el único fin de desprestigiarte. O en Marca no se han enterado de lo que ha dicho Pellegrini (“Este Madrid tiene los mejores promedios de los últimos 15 años”) o lo saben perfectamente y manipulan sus palabras de forma consciente, que va a ser lo más probable: “Se atreve a decir que no ha habido un equipo mejor que el suyo en los últimos 15 años”, escribe hoy Miguel Serrano, nombrado recientemente jefe de la sección Real Madrid del diario que dirige Eduardo Inda.

Me ahorro el resto del comentario gracias a ‘La murga que no cesa’, un texto de Sergio Cortina en Diarios de Fútbol.

Whisky Sneijder

Después de cada partido que juega La Roja, nos quedamos como si hubiéramos pasado una noche loca con Pilar Rubio: extasiados, con una sonrisa de oreja a oreja y unas irreprimibles ganas de contárselo a todo el mundo. Tenemos una selección que es la pera, por no decir la hembra del pollo. […] Lamentablemente, este hecho, tan irrefutable como la incapacidad masculina para poner la lavadora, no nos garantiza que vayamos a ganar el Mundial porque aunque sea una putada en el fútbol, como en las elecciones, no siempre gana el mejor.

El Barça se juega contra el Inter un partido que puede marcar su temporada. Le vale todo lo que no sea perder, pero si al traductor Mourinho, al hermano Etoo o incluso a Whisky Sneijder se les ocurre hacer una gracia en el Camp Nou, el futuro en Can Barça será imprevisible.

[Miguel Serrano, a gromenauer, en Marca]

¡Jaaarl!

Miguel ‘Grijander’ Serrano vuelve al ataque, esta vez en Marca.

“Por detrás viene un Ferrari que nos adelantará a todos”, dijo [Fernando Hierro] en relación a que, con Raúl a rebufo, sus récords en la selección iban a durar lo que una botella de whisky en casa de Sneijder: 10 minutos.

Según la Iglesia Católica, dos vías conducen a la canonización: la vía de las virtudes heroicas y la vía del martirio. Iker ha hecho más kilómetros por ambas que la Piquer y su baúl en tiempos del seiscientos. Por martirios también tiene el cielo ganao porque ha sufrido más que San Lorenzo en la parrilla. […] La iglesia exige que el aspirante a santo acredite dos milagros. Sin problema. La lista de milagros de Iker es más prolija que la de ex novias de Pipi [Estrada]. Los ha hecho con las manos, con las manos y hasta con la punta de… la nariz.

Poner a Lass y Arbeloa de laterales en un partido donde necesitas atacar es como lavarse la cara con Fairy: la limpieza no compensa la dermatitis. Análogo error colocar a Diarra I y Gago como pareja de mediocentros. Entre ambos tienen la misma creatividad que un diseñador de IKEA. […] La afición del Bernabéu puede ser fría, pero no gilipollas.