Artículos sobre Miguel-Serrano

Para partirse (y mondarse)

Aunque parezca que le hubiera hecho la boca un fraile, Schuster lleva más razón que un santo. El Papa Calderón y su cohorte de cardenales le prometieron en cónclave al técnico que habría fumata blanca con el Manchester. Los popes blancos traerían al mesías Cristiano para evangelizar de nuevo al mundo en el madridismo, como en los añorados tiempos de Florentino I, el Grande, que puso la primera piedra sobre la que se edificó la expansión de la religión blanca por (esta y otras) galaxias. Como un agente de la DEA de redada en el Bronx, el alemán no cesa de pedir refuerzos. Bernardo ha tenido más paciencia que el santo Job esperando que le llegaran nuevos fieles a su iglesia, pero el Madrid es como un programa del corazón: siempre ves a los mismos tipejos, aunque a algunos no estén ya muy católicos. Schuster sabe que tiene una plantilla justita y corta como las minifaldas de Paulina Rubio, por eso la jeremiada que se marcó el otro día. Como diría Sánchez-Ocaña, más vale prevenir, porque si pintan bastos a las primeras de cambio el alemán estará más expuesto a la quiebra que el dueño de una cristalería. Ganar la Champions con estos apóstoles sería un milagro, porque unos llevan tres lustros con las mismas sandalias y otros reniegan de la fe blanca al primer romano que se cruza en su camino. El técnico se ha cansado de predicar por el desierto al tiempo que el Mesías de las muletas fardaba de pantaloncitos y moreno (tono Quique Guasch) por medio mundo. Schuster intuye que su llegada está cerca y no para de rezar para que el elegido se ponga cuanto antes su túnica blanca. De momento, el alemán tendrá que conformarse con Van der Vaart, misionero holandés cuya señora, como la de Einstein, tiene un físico bárbaro. La llegada de aquél alivia en parte las penas del paciente Bernardo, que amenaza con seguir a Dios rogando y con el mazo dialéctico dando. Pero con el arcángel Rafael no basta. Schuster espera el advenimiento de un ángel exterminador (Ronaldo) o un David (Villa) que descabece al viejo Goliath.

[Miguel Serrano, a gromenauer, en Marca]

Aprendiz de Federico

Sólo una cosa o, mejor dicho, una persona me da mala espina antes del partido: José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno, desoyendo las voces que le pedían que se quedara liderando nuestra nación con su mundialmente admirado talante, estará en el Ernst Happel. Ha debido pensar que, como el país es una balsa de aceite que flota en un piélago de prosperidad, su lugar está ahí: viendo un partido de un deporte que ni le gusta ni comprende. Su merecida fama de gafe le precede, así que Alemania jugará con uno más. Pero ni por ésas.

[Miguel Serrano, a gromenauer, en Marca]

Aquí vuelve Condemor

[El Barça fue en el Bernabéu] un equipo sin alma, sin carácter, sin orgullo, sin dignidad, sin vergüenza (separado) y sin pelotas. Sólo Messi, abandonado a su suerte como Tom Hanks en Náufrago, desentonó de la ignominiosa actitud del resto de la banda.

El que juega con el pantalón por las axilas sólo destacó por su teatrera actuación tras la patadita que le dio Marcelo (roja, reglamento en mano), cuando cayó como si lo fulminara el sable láser de Darth Vader. Para sable el que se tragó el que vino de la Juve, que tiene la cintura de amianto. No estuvo mejor el que sale con la que sale en Los Serrano, pero por lo menos dio un par de tarascadas como Dios manda.

El que tiene apellido de honorable ex presidente de la Generalitat no se perdió ni un gol y encima hizo un penalti de niña y el paquete que mandaron de Lyon demostró ser lo que Manel Comas definió como un auténtico NAF: negro, atlético y fraudulento.

El amigo culé de Casillas ejerció de tal y el de la hernia bastante hizo con acabar el partido. El nórdico debió salir para que hubiera un rubio en el pasillo y el que se parece a Ronaldinho de joven estuvo como Belén Esteban en una biblioteca: desorientado. La gran esperanza azulgranoserboespañola está tan verde como el hijo del Increíble Hulk. Y el señor francés que marcó el gol demostró que hasta un reloj estropeado da la hora exacta dos veces al día. Conclusión: Diarrà no se vende, 4; Los zombies del pasillo, 1. Y moraleja: Guardiola tiene más trabajo por delante que el podólogo de Rafa Nadal.

[Miguel Serrano, ¿te da cuen?, en Marca]

Lucas Grijander tiene sucesor: Miguel Serrano

No leíamos metáforas tan brillantes desde aquel “Eres menos atractiva que la hermana de Espinete con un ojo de cristal”.

Informo de mi adhesión incondicional a la ingente lista de jugadores, técnicos, directivos […] a quienes les apetece tanto ganar la Liga esta tarde en Pamplona como acudir a la consulta del proctólogo, pasar una inspeccion de Hacienda, ver una película de Garci, comer cinco kilos de brócoli o escuchar toda la discografía de Toni Genil. Habrá quien piense que un campeonato menos apasionante que la vida íntima de Los Roper se merece un final apresurado y deslucido como si lo hubiera escrito el mismísimo Dan Brown. Ni al guionista de Marco (confío en que nuestro eficiente sistema judicial no le haya permitido aún salir de la cárcel) se le habría ocurrido un epílogo más triste. Si el Madrid gana esta Liga en el hotel, yo sé de más de un madridista que va llorar como el día en que se murió Chanquete.

[Miguel Serrano, ¿te da cuen?, en Marca]

La azotea peor que Andrés Pajares

Igual que mi abuelo, Luis cree que los tatuajes son cosa de marineros o de presidiarios y que teñirse el pelo o pintarse las uñas es propio de mariposones, valga el eufemismo. Von Dutch le suena a mediocentro holandés y no entiende que unos gayumbos puedan costar lo mismo que un viaje a Canarias. Por eso no le gusta Guti. Y como buen Aragonés no está dispuesto a apartarse de la vía por mucho que chufle el tren. Sólo él (Luis) y algunos coetáneos con mucha voz y pocos argumentos piensan que no tiene que ir a la Eurocopa (Guti). Yerran.

El señor José María Gutiérrez Hernández, natural de Torrejón de Ardoz, provincia de Madrid, ha hecho tantos méritos como el que más para enfundarse la roja con el ’14’ a la espalda. Su papel en este Real Madrid (próximamente) campeón ha sido como el de Eddie Murphy en El Príncipe de Zamunda: ha protagonizado todos los personajes.

[…] Es lo que pasa en este puñetero país. Si uno destaca en su trabajo pero dice las verdades a la cara aunque duelan como banderillas negras, cae mal al personal. Si encima es guapo y viste como le sale de la punta (del pie), entonces no hay quien lo aguante. Por eso a Luis no le gusta Guti, porque le cae gordo. Por cosas menos graves que dejar a Guti fuera de la Eurocopa hay gente en la cárcel. Vale que no vaya Raúl, aunque meta tropecientos goles, porque los que van son mejores que él. Pero que no vaya Guti es un crimen. Sólo Iniesta y Cesc (en su equipo y con papaíto Wenger arropándole por la noche) han demostrado estar a un nivel parecido al del ’14’ esta temporada. El resto no le llegan ni a los tacos de sus botas. […] Su docena de pases de gol lo avalan y hay que tener los ojos peor que Stevie Wonder para no verlo. O la azotea peor que Andrés Pajares. Para resumir en dos palabras el Gutigate, sólo se me ocurre citar al gran Federico Trillo cuando dijo ‘viva Honduras’.

[Miguel Serrano, por menos hay gente en la cárcel, en Marca]