Artículos sobre Pep Guardiola

Indulto a Pellegrini

En este caso, léase indulto como derivado de Inda, y por supuesto susceptibe de girar 180 grados si el Madrid queda esta noche fuera de la Copa del Rey:

Pelmazos polemistas habrá siempre por aquello de que no hay peor ciego que el que no quiere ver. El [debate] del jogo bonito a mí siempre se me ha antojado una memez por una sencilla razón: si a un Juan Madridista cualquiera le preguntan si prefiere jugar bien y no ir a La Cibeles o ir a La Cibeles aunque sea jugando regular e incluso mal la respuesta al silogismo [?] estará clara. En el deporte profesional moderno lo importante no es participar sino ganar y parafraseando a Unamuno hay que concluir que la clave de la cuestión no es convencer sino vencer [?]. El paradigma de cuanto digo es la que le liaron al que para mí es el mejor entrenador del mundo, Fabio Capello, cuando pastoreaba por estas tierras de Dios. Que si aburre a las ovejas, que si su fútbol es “un coñazo”, que si tal, que si cual, que si patatín, que si patatán. Gilipuerteces. Al final, los merengones se lo pasaron en grande en la Cibeles. […] Y a los que sostienen Don Fabio es poco menos que un fascista, una suerte de asesino de la ética y de la estética balompédica, convendría regalarles el vídeo de la final de la Copa de Europa de 1994.

[…] Dicho todo lo cual, pragmatismos aparte, si de repente llega alguien que riza el rizo consiguiendo ese más difícil todavía que es el vencer y convencer me quito el sombrero setenta veces siete. Uséase [?], que me descubro ante un Guardiola que consiguió a las primeras de cambio ese círculo virtuoso que consiste en llegar, besar el santo y encima maravillar. Al Madrid de Manuel Pellegrini no se le puede exigir que juegue como el Barça. […] Que ningún santón blanco le pida peras al olmo. Cosa bien distinta era exigir al míster que se dejase de hacer la trompa un lío a sus jugadores, a sus jefes, a los aficionados y a los periodistas. Llevar las rotaciones al absurdo hubiera terminado peor que mal y encima aburriendo al personal. Ahora, por lo menos, hay un equipo base, los chicos empiezan a saber cuál es el rol de cada cual y los números cantan. Este Madrid no tiene que matar a sus rivales a besos sino a goles. Basta con echar un vistazo al plantel para deducir que en eso son los número 1. Pues eso, que lo de menos es el color del gato [, lo importante es que cace ratones].

[Eduardo Inda, director de Marca]

Para comer cerillas, sí

Ya lleva Guardiola dos partidos quejándose de los árbitros, primero el día del Bayern y ahora en Getafe. Será el canguelo, porque Laporta también se siente agredido. Para comer cerillas, oiga. […] Manda huevos. Tienen un morro que se lo pisan. Es cierto que Turienzo se equivocó, pero que yo sepa los de ahí arriba ganaron el partido (0-1) y se llevaron los tres puntos, luego no sé entonces a qué coño viene tanta lágrima y tanto ruido. Se puede quejar el Mallorca, al que echaron malamente también de la Copa. Se puede quejar el Espanyol, que quiso ir al juzgado de guardia a denunciar a Medina Cantalejo. Se puede quejar el Betis, al que no le permitieron puntuar en el Camp Nou. Se puede quejar el Racing, cuando perdonaron la roja a Alves con 1-0 en el marcador (acabaron perdiendo 1-2, claro). Pero, ¿ellos? Como no ganen esta Liga, alguno que yo me sé se va a tronchar. De risa.

[José Vicente Hernáez, el de ahí abajo, en Marca]

La viva imagen del pánico

Ramblas abajo, van todos aterrorizados. “¡Diez puntos! ¡Sólo son diez puntos!”, exclaman todos en Barcelona. “Parece que fue la jornada pasada cuando aún teníamos doce puntos de ventaja, y en un abrir y cerrar de ojos se nos ha quedado en diez”, parece pensar Pep Guardiola en la instantánea que ilustra hoy la portada de Marca. El entrenador azulgrana, sin duda, es la viva imagen del pánico. Sólo puede permitirse tres tropiezos más que su perseguidor y, lo que es peor, la sombra del ‘Tamudazo’ se cierne sobre él. El Espanyol, el colista de la mejor Liga del Mundo, visita este sábado el Camp Nou. Ahí es nada. Menudo canguelo el de Pep.