Artículos sobre Politizando

Una manita sin dedos de frente

Esos catalanes que han prohibido la Fiesta Nacional y que odian tanto todo lo español, convierten las gradas del campo del Barcelona en tendidos, coreando con óles los pases de Messi con su cara de alelado y las triangulaciones de Iniesta. Quitan los toros y se quedan con el óle, aunque dicho con mucho malage. […] Que el Real Madrid nos brinde esta noche por lo menos cinco goles como cinco óles a los que seguimos creyendo que Cataluña es España. [Antonio Burgos / ABC]

Jubílate, Carod

Estoy harto de no competir contra otro país por culpa de las restricciones del Estado español, del Comité Olímpico Internacional y de las Federaciones Internacionales. […] Estoy harto de todos aquellos que se llenan la boca con la palabra “país” y no hacen nada, absolutamente nada, por avanzar. […] Cataluña debe reclamar sus derechos como nación. Entre ellos, una selección de fútbol.

[Lluis Mascaró, periodista deportivo, en Sport]

PD-Perdón si la traducción no es la más acertada, pero el artículo está redactado en catalán.

Jan no ha engañado a nadie

Cuando Joan Laporta habla ante las peñas del Barça, resulta que no lo hace como presidente, sino a título personal. Él dejándose en el club los mejores años de su vida y aún hay gente que no lo entiende. Menos mal que hoy nos lo explica una vez más Lluis Mascaró:

Ser del Barça no significa ser catalanista. Ni tan siquiera nacionalista. Y mucho menos independentista. Incluso se puede ser del Barça sin ser ciudadano de Catalunya. Culés, socios y no socios, los hay y muchos repartidos por España, por Europa y por el resto del mundo. Si de algo puede presumir el FC Barcelona es de universal y de integrador. Por eso el “Visca Catalunya lliure!” que Laporta gritó al final de su discurso en Olot no puede ni debe interpretarse como un ideario de club, sino como un posicionamiento personal del presidente. Laporta puede haber cometido muchos errores durante su gestión pero, políticamente, no ha engañado a nadie. Ya en la campaña electoral del 2003 dejó claro cuáles eran sus ideales y ha sido fiel a los mismos hasta hoy. Otra cosa es que este posicionamiento tan radical del presidente guste más o menos a un importante sector del barcelonismo. Y ahí radica el problema.

Política y fútbol nunca han conformado un cóctel demasiado acertado, pero todo buen culé sabe qué significa el Barça para muchos catalanes: la representación deportiva de una nación sin Estado. Seguro que un tanto por ciento muy elevado de los más de 160.000 socios actuales no comparten, hoy en día, estos valores que Laporta considera intrínsecos del barcelonismo. Por eso, dirigirse a las peñas –¿qué le pasa a Laporta cuando habla ante las peñas?– con este discurso independentista no resulta estratégicamente acertado cuando lo que se trata, presuntamente, es de captar adeptos en contra de la moción de censura uniendo sentimientos y no provocando polémicas innecesarias. Pero Laporta es, como él mismo reconoce, “tal com raja”. Y eso, a veces, molesta. Sobre todo si no se tiene en cuenta el alcance de según qué manifestaciones.

Al presidente del Barça –al actual y a cualquiera– debería juzgársele por su gestión deportiva, económica e institucional. Sin embargo, Laporta está consiguiendo que a él se le juzgue por su personalidad, por su carácter y por sus declaraciones y no por el estricto desempeño de su cargo. Un tremendo error que ya le está pasando factura. La crispación que provoca la figura de Laporta está tapando todos los éxitos que ha conseguido su junta directiva a lo largo de sus cinco años de mandato. Y eso tampoco es justo.

[Lluís Mascaró, la voz de su amo, en Sport]

¿A qué espera La Caixa para chantajear al opresor?

La polémica desatada a raíz de la prohibición del Catalunya-EE.UU. por parte de la Federación Española ha superado ya el terreno deportivo para convertirse en una guerra política de acusaciones y descalificaciones. Cuesta de entender que un partido de fútbol que no va contra nadie se convierta en una cuestión de Estado, la Generalitat dispara por su lado solicitando la disputa del encuentro como sea y el búnker federativo hace oídos sordos como en tiempos del franquismo. […] Aquí en SPORT no aceptamos este tipo de juego sucio y vamos a luchar a fondo para que este partido se juegue ya que lo contrario sería tanto como aceptar un agravió más a Catalunya. […] Quizás habría que recordarle a la Federación Española que su principal patrocinador viene de Catalunya, La Caixa, y también debe ser bastante difícil para La Caixa estar vinculada aunque sea indirectamente a una prohibición que va directamente contra un sentimiento tan enraizado aquí como es la selección catalana de fútbol, que por cierto, también está patrocinada por La Caixa. […] No estaría de más que La Caixa tomara cartas en el asunto. Nos parece comprensible que patrocine a la selección española partiendo de la realidad que de su negocio bancario, dos terceras partes están en España y una en Catalunya. Pero si la Federación a la que paga generosamente después va contra Catalunya, se lo tiene que mirar de otra manera ya que de lo contrario este patrocinio se le puede volver en contra en su propia casa.

[Josep Maria Casanovas, su mentira, en Sport]