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Todo es mérito del Barça

¿Quieren saber quién es el culpable de todo lo que ha pasado en el Madrid en el último mes? Sólo hay uno, el Barça. Si el Madrid hubiese ido líder o pisando los talones al Barça, seguro que la prensa de la capital no hubiese desenterrado el tema de la asamblea manipulada, entre otras cosas porque con toda seguridad hubiese tenido un impacto informativo mucho menor ya que los resultados lo hubiesen eclipsado. En sólo un mes, el equipo de Guardiola se ha cargado a Schuster y Calderón. Así de claro. Eso de ir a doce puntos de los culés duele y humilla. [Josep Maria Casanovas / Sport]

Desde algunos sectores del entorno más antilaportista se han querido comparar las dos últimas crisis institucionales que han sufrido Madrid y Barça. No ha lugar. Cierto es que existen ciertas similitudes –fracaso deportivo, acoso mediático, protestas populares…–, pero hay una diferencia sustancial: Calderón ha cometido un delito –tal vez, dos– y Laporta, no. Las acusaciones de robo de votos y manipulación de la asamblea son motivos suficientes para que el presidente del Madrid –que ya ganó las elecciones de manera fraudulenta– haya tenido que dimitir. […] Todos cometemos errores. Laporta, por ejemplo, se equivocó en la gestión del éxito del equipo de Rijkaard y fue arrastrado por las consecuencias de la autocomplacencia. Se equivocó también al ofrecer, en ocasiones, una imagen despótica con actitudes poco transparentes. Pero no hizo trampas ni para derrotar en los comicios a Bassat, ni para superar el voto de castigo en las urnas, ni para convencer a los compromisarios. Además, nadie ha cuestionado, jamás, la posibilidad de que Laporta se haya enriquecido a costa del Barça, crimen del que ya se acusa descaradamente a Calderón y Mijatovic. “Cuando alguien dimite, o es un cobarde o tiene algo que ocultar”, dijo Calderón sólo 48 horas antes de irse. El debe ser las dos cosas: gallina y mentiroso. [Lluis Mascaró / Sport]

¡Entérate, Madrid!

Los jugadores del Real Madrid no encajaron con buen talante la derrota en el clásico del sábado. Si en el terreno de juego fue Iker Casillas quien mostró malos modos protestando al árbitro y gesticulando de forma notable con un corte de mangas incluido, en la zona mixta del Camp Nou fue Michel Salgado quien evidenció que los blancos se marchaban enrabietados por la victoria barcelonista. La fiesta que se vivió en las gradas y la eufórica celebración de los jugadores blaugrana sentó como un tiro a sus eternos rivales y Michel reprochó la alegría desbordada de los culés: “Me sorprende que aquí ya estén celebrando la Liga porque queda un partido para acabar el año, que debemos ganar ante el Valencia y un mes de enero que será clave”. El gallego tuvo que echar mano al pasado para soñar en una remontada, aunque evidentemente desconocía que en la historia de la Liga ningún equipo ha sido capaz de remontar doce puntos al líder a estas alturas del campeonato. [J.Gil / Sport]

Tretas y trampas

No hubo goleada, pero este 2-0 le sabe a gloria al barcelonismo. ¿Y saben por qué? Pues porque se tuvieron que superar mil y una tretas de esas que los equipos pequeños plantean en el Camp Nou: juego duro y defensa numantina; marcajes férreos que no buscan más que evitar que Messi y Xavi toquen la pelota… ya saben, si pasa el balón que no pase el jugador; la permisividad del árbitro… […] El Madrid planteó las trampas del que se sabe inferior […] Es cierto que acarició el empate, pero sólo lo es porque aguantó 83 minutos con esa táctica del miedo que Juande puso en práctica. Por cierto, si ser el entrenador mejor pagado del mundo (en el Tottenham, que no en el Madrid en donde ha aceptado lo que le han dado con tal de sentarse en su banquillo) consiste en renunciar a las victorias y jugar al límite del reglamento, el fútbol tiene un grave problema. […] El Madrid queda a doce puntos, la distancia mínima y lógica que hay entre los equipos grandes y los equipos pequeños.

[Joan Maria Batlle, posiblemente el peor columnista de España, en Sport]