Artículos sobre Zinedine Zidane

Pellegrini ya tiene sustituto: Zidane

A Zizou le faltaron 20 minutos para ejecutar la jubilación perfecta. Los que mediaron entre su expulsión y unos penaltis en los que otro gallo le hubiera a cantado a la France de haber estado él en el terreno de juego. Los árbitros optaron por lo más fácil: sancionar el cabezazo que todos vieron ignorando los incalificables y cobardes insultos que sólo dos escucharon (Materazzi y nuestro protagonista). A pesar de todos los pesares, a pesar del incidente provocado por el carnicero más villano que vieron los tiempos, en nuestra memoria su recuerdo permanece intacto. Por siempre será el hombre que ganó él solito el Mundial de Francia (1998) con esos dos golazos de cabeza, él que tenía la chola para pensar pero no para rematar. Conversar con él una hora es una delicia. Un privilegio. Tal vez un honor. Para empezar, porque de fútbol sabe un huevo y, para terminar, porque le echa a cada frase ese sentido común que por desgracia es el menos común de los sentidos en estos locos tiempos que corren. Por todas esas razones y bastantes más aplaudimos al Real Madrid cuando decidió otorgarle ese puesto institucional for free que Ramón Calderón quiso arrancarle como sólo él sabe hacerlo: con premeditación, alevosía, diurnidad, malas maneras, peores intenciones y avisando a sus fotógrafos de cámara. Lo cual no quita para que todo el madridismo eche en falta algo más de zidanismo en el Madrid. Es una magnífica idea pero, de momento, rácanamente desarrollada. Al mejor todocampista de la historia hay que aprovecharle bien como embajador merengue, bien como ojeador de lujo, bien como entrenador. O como las tres cosas a la vez. Por qué no.

[Eduardo Inda en Marca]

Debilidad por Materazzi

No me da la gana esconderme. Voy a hablar claro sabedor de que algún colega tontorrón de la capital se va a enfadar con lo que he escrito unas líneas más adelante. Y me dirá radical, paleto y cosas por el estilo. Fundamentalmente porque me cuesta mucho aplaudir a un jugador del Madrid aunque lleve una camiseta roja. Al final he dado con Italia. ¿Por qué Italia? También fundamentalmente porque con la lesión de Cannavaro no hay ningun jugador del Madrid -ahora ya somos una defensa seria- y por supuesto por mi debilidad con Materazzi después de la final del pasado Mundial, que por cierto le ganamos a la Francia del madridista y antideportivo Zinedine Zidane.

[Carlos Bosch, radical, paleto y cosas por el estilo, en Superdeporte]